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Durante años traté mi rutina de noche como una versión cansada de la de la mañana, y me tardé en entender lo que me estaba perdiendo.
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¿Sabes qué? Durante años hice mi rutina nocturna con los mismos productos, en el mismo orden, solo que a las diez de la noche, deprisa, medio dormida.
Con el tiempo entendí que hacerlo así es desperdiciar la mejor parte del cuidado de la piel, porque la noche es el único momento del día en que tu piel se dedica por completo a repararse, el único momento en que de verdad puedes consentirla.
Untar algo en la cara antes de dormir es una costumbre con más de dos mil años de antigüedad. Viene del médico griego Galeno, en el año 150, autor de la primera crema cosmética documentada, una mezcla de agua de rosas, cera de abejas y aceite de oliva que se conoce como "cold cream". Con los siglos, esa misma crema terminó recomendándose específicamente para la noche, para que actuara mientras la piel descansaba, así que la idea de una crema nocturna que trabaja mientras duermes lleva, literalmente, milenios de intuición humana detrás, mucho antes de que existiera la palabra "skincare".
Hoy la ciencia le puso nombre a esa intuición, con dermatólogos que recomiendan aplicar el humectante justo después de limpiar el rostro, con la piel todavía un poco húmeda, buscando ingredientes como ácido hialurónico o glicerina que ayudan a retener esa hidratación mientras la piel renueva sus células y produce colágeno, algo que sucede con más fuerza durante la noche que durante el día.
El orden limpiar, tratar e hidratar tiene una lógica sencilla detrás: cada paso necesita que el anterior haya hecho bien su trabajo, una piel limpia absorbe mejor el tratamiento, y un tratamiento sellado con humectante tiene tiempo de actuar en vez de evaporarse.
Para piel sensible o con rosácea esto pesa todavía más: menos pasos, mejor elegidos, sin fragancia ni ingredientes agresivos, le dan a la piel el espacio que necesita para recuperarse sin sumar irritación a la lista.
Un ritual de cierre que merece toda tu atención: tres pasos bien hechos, con calma, valen más que diez hechos con prisa.
La práctica mínima: esta noche antes de empezar, podrías mirarte al espejo con calma un momento, y tratar ese ritual con un poco más de amor y delicadeza, recordando que tu piel es parte de ti, y cómo la cuidas es también cómo te cuidas.
Si quieres saber cómo está tu señal de Recuperación hoy, el test de Señales es el punto de partida.
Fuentes: Cosmetics and Skin — Cold creams · Healthline — Skin care routine: morning vs. night steps
Autor:
Omara Garcia
Tres pasos bien hechos, con calma, valen más que diez hechos con prisa.
[ EL OBSERVATORIO ]
LECTURAS PARA DECIDIR CON CONTEXTO
Lecturas que interpretan lo que pasa afuera, sin modas ni ruido, para que decidas con contexto.