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Antes de ser una palabra de moda, era el nombre de algo mucho más pequeño y mucho más real.
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Ikigai es una palabra japonesa que junta "iki" (vida) y "gai" (valor), y significa, literalmente, aquello que hace que vivir valga la pena. No es una filosofía complicada ni un sistema que tengas que aprender: es, en la práctica, la respuesta concreta a una sola pregunta, ¿por qué te levantaste hoy? Para alguien puede ser su nieta, para otra su trabajo, para otra el jardín que riega cada mañana antes de que despierte el resto de la casa.
Seguramente la conociste distinto, como un diagrama con cuatro círculos que cruzaba tu pasión, tu vocación, tu profesión y lo que el mundo necesita de ti, prometiendo que en esa intersección exacta estaba tu propósito de vida. Ese diagrama lo inventó en 2014 un bloguero llamado Marc Winn, mezclando un esquema de un consultor español con la palabra japonesa, y aunque se volvió viral en el mundo entero, no viene de Japón ni representa cómo los japoneses piensan realmente su ikigai; el propio Winn ha aceptado después que partió de un conocimiento limitado del concepto.
La palabra real es mucho más antigua y mucho menos exigente. Aparece ya en la poesía del período Heian, entre los años 794 y 1185, y según la investigación del psicólogo Akihiro Hasegawa viene de una raíz que significaba "concha", en referencia a un juego con conchas decoradas que solo los aristócratas podían costear, de ahí que el sentido de fondo sea "algo valioso".
En 1966 la psiquiatra Michiko Kamiya escribió uno de los primeros estudios serios sobre el tema y encontró algo que se perdió en el camino hasta occidente: que el ikigai no depende de la felicidad ni del éxito, depende del sentido, de tener algo concreto que sostenga tus días incluso cuando son difíciles.
Décadas después el investigador Dan Buettner llevó esta idea a Okinawa, la región con más centenarios del mundo, y ahí confirmó que el ikigai de la gente casi nunca es una gran misión: es el café de la mañana, el amigo con el que hablas los jueves, la costumbre pequeña que nadie tiene que preguntarte para que la sigas.
Dicho simple: no necesitas encontrar tu ikigai como quien busca un tesoro escondido, ya lo tienes, solo falta que lo notes y le des un poco más de espacio.
La práctica mínima: podrías identificar esta noche el momento más pequeño del día de hoy que de verdad disfrutaste, sin juzgar si fue "suficientemente importante", y mañana intentar repetirlo a propósito.
Si quieres saber cómo está tu señal de Resiliencia hoy, el test de Señales es el punto de partida.
Fuentes: EBSCO Research Starters — Ikigai · Ikigai Tribe / Kemp, N. — Ikigai misunderstood and the origin of the Venn diagram · Buettner, D. (2010), Blue Zones: Lessons for living longer from the people who've lived the longest (National Geographic)
Autor:
Brandon del Toro
No necesitas encontrar tu ikigai como quien busca un tesoro escondido: ya lo tienes, solo falta que lo notes.
[ EL OBSERVATORIO ]
LECTURAS PARA DECIDIR CON CONTEXTO
Lecturas que interpretan lo que pasa afuera, sin modas ni ruido, para que decidas con contexto.